EDUCAR CON CONCIENCIA

Día 13, en este maravilloso miércoles a las 9:32 am, desde San Juan, Puerto Rico.

Mi computadora está conmigo desde el 2011, tengo una nueva, hace 1 año, pero no he querido soltar esta porque la domino. Aunque ya está pidiendo el descanso, el right clic le falla, tiene memoria de cargado y a veces se apaga sin remedio.
Como dicen por ahí, “Mejor malo conocido, que bueno por conocer.” …jajaj,…que barbaridad de pensamiento ese, es tan limitante en un mundo de tanta diversidad. Esa frase sólo justifica nuestros miedos.

Me doy cuenta de cómo aún evolucionado, nos seguimos aferrando a lo conocido, a lo “seguro”. Paradójicamente, como ya sabemos, que no existe seguridad, que las intenciones no pueden derogar.
Hoy estoy filosófica tempranito en la mañana.

Esta muchachita que hasta de a la computadora le saca una lección. Me encantaría que mi hijo tenga la conciencia y reflexión en la que vivo. Les cuento que yo tengo una obsesión por el autocontrol, que llevo toda la vida combatiendo con ella. Es básicamente infundida, esa niñez en la que esperaban que no llorara, que no corriera, que no explotara, que me comportara, que no hiciera caras, que caminara derecha, que me sentara derecha, y bueno… se formó un obsesivo autocontrol, que hago lo posible por flexibilizar con tal de ser más libre y feliz.

Justo por eso, me encanta que mi hijo tenga espacios de libertad, al menos 30 minutos al día, para que libere todas esas tenciones que con los años se acumulan. Porque en mi vida, nada se tratara’ de dar lo que no me han dan, si no hacer lo que me gustaría me hicieran.

Busco aprender a soltar sin problemas, agradecer y continuar. Que sea algo que mi hijo aprenda también.
Reconociendo que la vida es un constante aprendizaje. Leí una historia que me choco’, contaba la historia de éste joven que era muy listo, muy capaz y a su vez, muy aferrado a sus conocimientos y sus ideas. Un día, en camino a encontrarse con un monje sabio, era un camino de 3 días. Llevó consigo todo tipo de artículo en caso de necesitarlo, no conocía el camino al que se enfrentaría. La caminata inicial, iba genial, camino fresco y accesible, se topa con un río, que estaba lo suficientemente profundo como para cruzarlo poder caminando. Construyo un pequeño bote, aquel chico listo. Cruzo’ el río, con mucha satisfacción, estaba tan orgullosos que llevo consigo su bote. Al continuar el camino, sentía el bote cada vez más pesado, pero pensaba, “No lo soltare’ por si más adelante me topo con otro río, además lo puedo usar de cama.” Así iba cada vez más cansado, con su bote que chocaba y se atoraba entre ramas y pastizales. Luego de 4 días de camino, muy mal humorado por el pesado viajo, que con equipaje ligero podía hacer en 2.5 días. Se encuentra con el monje sabio, que le dice “Tu primera lección será, agradecer y soltar.”

Cuántos de nosotros, andamos orgullosos cargando logros u objetos por si algún día lo necesito otra vez y cuando menos lo piensas, ya no puedes ni caminar por lo sobrecargado que vas. Piensa hoy, que necesitas agradecer y soltar, para continuar tu camino a encontrarte con tu propia sabiduría.

Hasta la próxima.

-Brenda Camilla

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