GROSERÍA O PENSAMIENTO CRÍTICO

Día 17 del diario, este 16 de septiembre de 2019, un lunes de emociones, en San Juan, Puerto Rico

Hoy di el primer taller de “Conociendo mis emociones”, de 8 talleres calendarizados. Estuvo hermoso y espectacular, eran niños de nivel elemental y gozaron en cantidad. Yo también goce, y saque unos minutos para hablar con los padres, los cuales agradecieron el especio y aprovecharon para hacer preguntas.

Siempre me hace sentir muy bien, poder añadir valor a la vida de alguien y mucho más si añadir valor a la vida de madres y padres, repercutiría positivamente en los niños. Además de las herramientas ya provistas a los niños. Me siento muy feliz.

Por el otro lado, mi pequeño Max, estaba en casa con mi mamá con fiebre. Salí, lo busque, comimos y estuvimos 4 horas en el medico, resulto’ ser una infección de oído y garganta con la cual estará 3 días en casa.

Por un lado, me da la alegría de que mi trabajo tenga la flexibilidad de poder estar junto a él, sin necesidad de excusas o perder días de trabajo. Me siento muy contenta con las decisiones tomadas.

Por el Max me siento tranquila, porque es un niño muy fuerte y capaz. Aun con fiebre él se reía y sacaba espacio para hacer de súper héroe, dar abrazos y dar sus respuestas geniales que te sacan las carcajadas.

Justo una mamá me decía que las respuestas de Max se oyen graciosas porque es un niño pequeño, pero que cuando crezca son groserías. A lo que yo añado, que es pensamiento crítico, y que las respuestas que vienen acompañadas de genuinidad no se deben mal sentir. Que las groserías son respuestas que vienen cargadas de coraje, intenciones de lastimar o egoísmos.

Por lo cual en el crecimiento aprenderá a modificar las formas en que comunica sus sentires, para respetar las emociones de los demás. Pero a callar no lo invitare’ jamás. La educación revolucionaria, invita a formar seres con herramientas para la vida y las decisiones del futuro.

Piensa en el adulto que quieres formar e idea las herramientas que al niño le debes dar.

Con respeto,

Brenda Camilla

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